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Jóvenes participantes de la Eco-Escuela ratifican compromiso con la justicia

 
 
Por Claudia Florentin
 
Jóvenes de Movimientos Estudiantiles Cristianos (MECs) de América Latina y el Caribe se han reunido nuevamente para seguir trabajando en base al programa de Eco Justicia y Paz, esta vez en la Eco-Escuela sobre Agua, Alimentos y Justicia Climática del 1 al 12 de noviembre en San Salvador, El Salvador. FUMEC ALC fue coorganizadora del evento.
 
"Nosotras y nosotros seguimos comprometidos con el #DesafíoQueAceptamos porque buscamos la justicia económica, ecológica y de género entre todas las personas y el medio ambiente."
 
El equipo regional de Jóvenes estudiantes provenientes de Argentina, Venezuela, Colombia, México y Cuba se ha reunido para analizar, dialogar y hacer un intercambio de saberes. Junto con representantes de 14 países de la región, de distintas denominaciones y distintas luchas, se han reunido con la esperanza de seguir caminando en la construcción de un sistema más justo, más humano, más inclusivo, donde todas y todos podamos vivir en mayor armonía con la creación.
 
En la inauguración de la eco-escuela estuvo el viceministro de Medio ambiente del Salvador Dr. Aníbal Ibarra, los directivos de la Universidad Luterana Salvadoreña (espacio donde se llevó a cabo este encuentro) y los representantes de las organizaciones co-organizadoras. El comienzo del encuentro estuvo marcado por un análisis del contexto socio-político y ambiental salvadoreño y la relación con el resto de la región así como con los procesos geopolíticos mundiales.
 
A lo largo de la escuela, la cual está dividida en tres módulos de aprendizaje; agua, agricultura, alimentos y justicia climática, se trabajó sobre legislaciones vigentes y planes nacionales, conceptos éticos y teológicos que fundamentan el trabajo a favor de la justicia, compartiendo datos y evidencias científicas e intervenciones políticas sobre las temáticas principales en los diferentes países, modelos para el trabajo de incidencia pública, y así promover un análisis que ha ayudado al proceso de aprendizaje y pensamiento crítico sobre cómo la civilización occidental ha privilegiado al capital y el interés económico sobre el interés social y de las grandes mayorías.
 
Además, se han presentado experiencias de personas trabajando en comunidades vulneradas y cómo estas vienen desarrollando procesos de defensa e incidencia pública.
 
“Los grandes temas desarrollados hasta el momento son interseccionales; cuando hablamos de cambio climático, no podemos dejar de compararlo con las crisis de agua o de alimentos, sus consecuencias afecta la disponibilidad de seguridad hídrica y alimentaria. A la vez, la industria agro-exportadora contribuye con la explotación del agua, de los recursos de la tierra y a la privatización. Asimismo los estilos de vida de consumo desenfrenado contribuyen al cambio climático, y con especial atención a las emisiones producidos por las grandes transnacionales y las industrias relacionadas a los combustibles fósiles.”
 
La agricultura y las granjas industriales de animales; la pesca comercial depredadora; la deforestación y la minería destructiva en la tierra y el mar, todas contribuyen a los procesos de injusticia que sobre todo afectan a las personas más vulneradas, entre ellas las mujeres, los campesinos, y las poblaciones originarias.
 
De igual manera, se ha podido reafirmar la necesidad de seguir adelante con el compromiso de acción en cuanto a la seguridad alimentaria y la seguridad nutricional, las cuales están directamente vinculadas con la disponibilidad de agua dulce, pues el 70% de la misma se usa en la agricultura. Cabe destacar que en países con estrés hídrico, la agricultura industrial de productos que requieren mucha agua para exportarlos a países más ricos es la causa principal de la gran huella hídrica de esos países y acentúa su vulnerabilidad.
 
De ahí que la problemática del agua, la alimentación y el cambio climático deban abordarse de manera holística y en un marco de justicia.
 
Además de los módulos temáticos centrales, la Eco-Escuela 2018 ha sido un espacio de aprendizajes multiculturales y ecuménicos, la participación de jóvenes de Centro América que se sumaron a los y las participantes de la Eco-Escuela, ha promovido un diálogo intenso sobre los sentidos que adquiere el ecumenismo en la región en el siglo XXI y la necesidad de inclusividad de las cosmovisiones originarias y espiritualidades distintas a las cristianas.
 
El módulo sobre ecumenismo desarrollado en la Eco-Escuela ha ayudado a fomentar discusiones entre los y las participantes con resultados enriquecedores para seguir estudiando y analizando post encuentro.
 
Las y los jóvenes que están en el evento han tenido una participación importante en las liturgias, en las dinámicas, así como en las reflexiones bíblicas y eco-teológicas. Su experiencia en las comunidades ha sido compartida y han sido de referencia para el trabajo ecuménico en la región, aún más tomando en cuenta los tiempos que vivimos de necesidad de renovación del trabajo macro-ecuménico en América Latina y el Caribe.
 
La Eco-Escuela es un esfuerzo conjunto de los programas de agua (Red Ecuménica del Agua) la Alianza Ecumenica de Incidencia (EAA) y el programa de Justicia Económica y Climática del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) junto con el Programa de Eco Justicia Global de la FUMEC (WSCF), ACT Alianza ALC, Christian Aid, la Federación Luterana Mundial y la Universidad Luterana Salvadoreña, contando con el apoyo de Iglesia Evangélica Luterana en América (ELCA) y la organización InFaith.