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Por Beatriz Albert Pino, Irene Pérez, CubaDebate
 
La Primera Iglesia Presbiteriana-Reformada de La Habana ubicada en el Municipio Centro Habana, recibió a decenas de feligreses en la celebración este jueves 23 de agosto, del 70 aniversario de la creación formal del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y la inauguración de su Primera Asamblea, en Ámsterdam.
 
La oportunidad constituyó no solo el agradecimiento a Dios de los y las creyentes, sino también hacer llegar un mensaje de paz, justicia y unidad al mundo por parte de las instituciones que componen el CMI.
 
El culto congregó a expresidentes del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC) así como a los máximos representantes del Comité Ejecutivo del Consejo de Iglesias de Cristo en los Estados Unidos (NCCUSA) que por estos días visitan la Isla con motivo de celebrar reuniones de trabajo que abarquen los temas de las libertades religiosas, la lucha por le eliminación del Bloqueo y el fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre Cuba y la nación norteña.
 
Por su parte, el Secretario ejecutivo del CIC, Joel Ortega Dopico, se dirigió a los presentes recordando los desafíos de la comunidad de Iglesias por la justicia y la paz en el mundo, así como en la lucha contra la violencia hacia las mujeres y niñas, la lucha contra la eliminación de las armas nucleares y eliminar la pobreza.
 
“Un día también veremos cómo caen esos muros de desigualdad. Hoy damos gracias a Dios porque Cuba es una isla pequeña pero con un corazón gigante; una iglesia pequeña, pero con un espíritu y alma también de gigantes”, expresó.
 
Amenizado por la música del Coro Evangélico Shalom, el culto tuvo entre sus momentos la lectura y reflexión bíblica del Reverendo Jim Winkler, Secretario Ejecutivo del NCCUSA y de su Presidente, el Obispo W. Darin Moore, así como las palabras de Antonio  Santana Hernández, Presidente del CIC.
 
Fragmento de la reflexión bíblica del Obispo Darin Moore:
 
“Para realmente tener éxito en la vida debemos actuar con justicia, tú y yo debemos ser personas íntegras, debemos usar nuestra inteligencia, nuestro corazón y determinación para hacer el bien y hablar valientemente enfrentando de frente a la injusticia.
 
Debemos amar la misericordia. En un mundo donde el egocentrismo y el egoísmo, donde impera el “yo”, ese “yo” nunca podrá ser verdaderamente exitoso hasta que mueva su concepto hacia el “nosotros”.
 
El CMI agrupa a iglesias, denominaciones y comunidades de iglesias en más de 110 países y territorios de todo el mundo que representan más de 560 millones de cristianos, incluidas la mayoría de las iglesias ortodoxas, gran cantidad de iglesias anglicanas, bautistas, luteranas, metodistas y reformadas, así como muchas iglesias unidas e independientes. Si bien la mayoría de las iglesias fundadoras del CMI eran europeas y norteamericanas, hoy la mayor parte está en África, Asia, el Caribe, América Latina, Oriente Medio y el Pacífico.
 
Por su parte, el NCCUSA abarca a más de 100 mil congregaciones locales en Estados Unidos y reúne a alrededor de 40 millones de creyentes de tradición cristiana reformada y protestante.
 
Por último, el CIC fue fundado en Cuba el 28 de mayo de 1941 bajo el nombre de Concilio de Iglesias Evangélicas, cuando en 1977 abre su concepción ecuménica.

 
Por Claudia Florentin
 
En Medellín, el Consejo Latinoamericano de Iglesias- CLAI firmó la Declaración Conjunta de Líderes Religiosos contra la Esclavitud Moderna a nombre de más de 100 Denominaciones y Organismos que integran el CLAI en 20 países de América Latina y el Caribe.
 
Aquí la declaración:
 
Porque proteger la vida de los más vulnerables es un imperativo evangélico;
 
Porque creemos que querer vida para las personas pobres, vulnerables y oprimidas es un asunto de fe;
 
Porque nos duele tanta injusticia, tanto trato denigrante y tanto abuso.
 
Porque no se puede seguir sacrificando vidas humanas en los altares del mercado para lograr réditos económicos mayores sin importar las formas de lograrlo;
 
Porque el fin no justifica los medios y porque nos oponemos a toda forma de esclavitud moderna, ya sea de trabajo forzoso, explotación sexual, trata de personas u otra modalidad de injusticia;
 
Porque el ser humano debe tener garantizado el acceso a paga justa, a descanso adecuado, a libertad de movimiento, a calidad de vida, a salud, vivienda, educación, oportunidades y -fundamentalmente- al respeto total e integral de su dignidad humana.
 
Porque Jesús dijo que al proteger la vida de quien sufre opresión, estamos sirviendo a Dios mismo. “Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron” (Mateo 25: 35-36)
 
Por todo esto asumimos nuestra responsabilidad y nuestro compromiso para una vida buena y plena para todas y todos.
 
Así nos ayude Dios.

 
Por Kenia Méndez Mederos
 
El “Seminario juvenil sobre diaconía ecuménica y desarrollo sostenible” sesionó desde el pasado 15 al 20 de julio con sede en el Seminario Evangélico de Teología (SET) de Matanzas, Cuba. 
 
La cita, organizada conjuntamente por el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y la propia institución matancera tuvo como objetivos fundamentales compartir experiencias relacionadas con el trabajo de los jóvenes por comunidades justas y sostenibles, así como resaltar sus voces entorno a la diaconía ecuménica y los objetivos de desarrollo sostenible (ODS).
 
Treinta participantes provenientes de ocho países latinoamericanos y de diversas denominaciones, compartieron intensas y creativas jornadas donde la relación entre diaconía ecuménica y ODS, en pos de la incidencia social, fungió como eje conductor. El programa del evento conjugó conferencias de especialistas, discusiones en subgrupos y trabajo en plenario. Estas modalidades potenciaron la construcción colectiva, la participación y el diálogo.
 
El principal aporte de este evento resultó el análisis y propuesta de recomendaciones al documento de estudio sobre Diaconía Ecuménica del CMI. Igualmente se dedicaron esfuerzos a la elaboración de una propuesta de trabajo como continuidad del taller titulada “Llamado a la acción”. Acá puede bajarse el Llamado: Llamado a la acción.
 
Una diaconía que atienda al contexto y establezca alianzas; una diaconía con todos y todas, que privilegie el trabajo en los espacios locales, cree comunidad, y dialogue con el desarrollo sostenible. Esa fue la postura de los jóvenes participantes en el seminario, convencidos de que es lo que necesita América Latina, el Caribe y también el mundo.

 
Profundizar la solidaridad de la Iglesia con las víctimas y comunidades afectadas por la minería, es el objetivo del próximo Encuentro de Comunidades Afectadas por la Minería en América Latina, que tendrá lugar en Brasilia del 7 al 10 de agosto de 2018. Durante el evento se escuchará directamente a las comunidades y personas afectadas provenientes de diversos países de la región.
 
Según la red Iglesias y Minería, se trata de promover un diálogo con las iglesias locales y sus jerarquías, así como plantear estrategias comunes en defensa de las víctimas, las comunidades y sus territorios, desde una mirada y compromiso de una fe solidaria. Este encuentro, es la continuación del primer encuentro con los afectados por la minería realizado en el Vaticano, en el año 2015.
 
La elaboración de nuevas estrategias se desarrollará a partir de la reflexión pastoral y teológica de los casos de comunidades afectadas en América Latina, en sintonía con las acciones emprendidas por el grupo de trabajo sobre minería de la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil -CNBB y la experiencia de incidencia política de CIDSE (Una alianza internacional de Organizaciones Católicas para el Desarrollo), iluminados por la Carta Pastoral del CELAM sobre Ecología Integral. El encuentro buscará también vincular estas nuevas estrategias, a las del proceso del Sínodo de la Amazonía en territorios afectados y amenazados por la minería.
 
Al finalizar el evento, los participantes elaborarán una carta pública dirigida al Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral del Vaticano, al CELAM, CNBB, Conferencias Episcopales y comunidades religiosas. Dicha carta, que se presentará al cierre del evento, tratará de responder a la pregunta ¿qué rostro de Iglesia esperan las comunidades afectadas por la minería en América Latina?
 
De acuerdo al programa del encuentro, está previsto también la presentación de la Carta Pastoral sobre Ecología Integral del CELAM y el lanzamiento de la Campaña de Desinversión en Minería, una iniciativa de la red ecuménica Iglesias y Minería, en alianza con otras entidades regionales e internacionales.
 
El encuentro es coorganizado por la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil -CNBB, la red Iglesias y Minería, CIDSE y el Departamento de Justicia y Solidaridad - DEJUSOL del CELAM.
 
Fonte: Red Iglesias y Minería
Foto: Reprodução

 
Por Claudia Florentin
 
Iglesias, líderes y lideresas evangélicos del continente se pronuncian sobre crisis de Nicaragua. El pronunciamiento dirigido a la Organización de Estados Americanos y las Naciones Unidas, al Gobierno de Nicaragua y a la población e iglesias de Nicaragua, hace un llamado a creyentes, líderes, lideresas de las diferentes iglesias y expresiones religiosas a orar e interceder por el inmediato cese de la crisis y por ende del derramamiento de sangre inocente, a ser canales de justicia, paz y reconciliación en contextos de violencia.
 
Rechazan las violaciones a los derechos humanos a través de asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, torturas, desapariciones forzadas y encarcelamiento de inocentes.
 
"Se solidarizan con las familias, víctimas y rehenes de esta crisis, quienes viven terror, zozobra e inseguridad permanente debido a la represión de las fuerzas del orden o a grupos paramilitares que, mediante amenazas de muerte e intimidación a la población civil, buscan amedrentar y callar las protestas, allanar domicilios, templos y someter a líderes sociales, cleros religiosos y a quienes disienten con el poder, sin respetar si son ancianos, mujeres, niños y niñas".
 
Demandan al gobierno del Presidente Daniel Ortega, el fin de la vulneración de los derechos humanos y escuchar el clamor de su población en relación al cese de la violencia, desmovilización de grupos paramilitares, liberación de presos inocentes y la no criminalización de la protesta.
 
El pronunciamiento puede leerse completo y bajarse en formato PDF aquí: SOS NICARAGUA 2018

 
La Iglesia Presbiteriana de Colombia (IPC) expresa su solidaridad con las Instituciones hermanas y las personas referenciadas en un panfleto donde un grupo armado ilegal autodemoninado “Águilas Negras” amenaza de muerte un conjunto de líderes y lideresas sociales, defensores y defensoras de derechos humanos, organizaciones, periodistas, dentro de las cuales se encuentra la organización de la Iglesia Menonita de Colombia JUSTAPAZ.
 
“Con profunda tristeza y preocupación vemos como los violentos pretenden apagar las voces  de quienes defienden la vida. Es por eso que como Iglesia, hermanos y hermanas en la fe les hacemos un llamado para que nos unamos en oración solidaria por todas las personas que están siendo amenazadas y perseguidas, que también podamos hacer eco en nuestras congregaciones y en actos de fe y solidaridad, clamemos a Dios por este momento difícil de Colombia y en particular por el alto riesgo de las personas que defienden la vida y la paz”, dice la nota firmada por el Rev. Diego Higuita Arango, Secretario General de la IPC.
 
JUSTAPAZ es una organización de la Iglesia Cristiana Menonita de Colombia y socia de la Iglesia Presbiteriana de Colombia en la plataforma DIPAZ con una trayectoria de 24 años de servicio evangélico con énfasis en No violencia en la construcción de Paz.
 
Justapaz en su comunicado exhorta a los grupos armados ilegales a cesar toda acción intimidatoria, respetar la vida y dignidad de toda persona humana, pues somos Hijos e Hijas de Dios. La Vida es sagrada y debemos cuidar y promover la defensa de los derechos humanos, la convivencia pacífica y el bienestar de todos los colombianos y colombianas. Por tanto, rechazamos el uso de cualquier tipo de violencia o acción intolerante que limite los esfuerzos plurales de construcción social.
 
"CREEMOS que la paz es fruto de la justicia social (Isaías 32:17). Necesitamos superar las causas que generan exclusión, fortalecer la cultura democrática y abrazar los caminos de la reconciliación cimentada sobre el diálogo y la solución pacífica a los conflictos sociales. Desde nuestra experiencia de fe, la construcción de paz exige sanar heridas, restaurar vidas y hacer realidad un proyecto de nación pluralista, participativo y fundado en el respeto de la dignidad humana."
 
Hacen un llamado urgente a orar por la paz de Colombia y movilizarse en favor de los esfuerzos de quienes buscamos la verdad, la justicia, la reparación integral de las víctimas y la no repetición de los hechos de violencia. Es tiempo de dialogar, de cumplir e implementar los acuerdos de paz y seguir construyendo consensos sociales, culturales, políticos y ambientales para hacer realidad las paces en los territorios.
 
Invitan a las iglesias, comunidades socio-eclesiales, defensores y defensoras de los derechos humanos y a las organizaciones sociales a no desfallecer y articularse en los esfuerzos por la construcción de paz del país.
 
Aquí la carta de Justapaz: COMUNICADO JUSTAPAZ 2018.
 
Foto: Pixabay